
Son como mil.
Hoy se que no dormiré nunca en paz, porque siempre tengo alguna mariposa revoloteándome en la cabeza justo en el momento en el que la pego a la almohada, una de esas mariposas que se le meten a uno en el momento menos esperado, que cuando las tienes adentro te la vives pensando como dejarlas libres, pero no, como uno es necio y lo quiere todo aunque no pueda tenerlo, las quieres dentro aunque no sepas que hacer con ellas... por eso no me duermo en paz nunca, porque tengo la cabeza llena de mariposas y menos aún, porque no solo están en mi cabeza, las tengo también en el cuerpo y en el corazón y me hacen cosquillas.