Una ciudad nueva, esperada por cuatro meses y al pisarla se sentía como de sueño, un sueño de esos que duran mucho rato... los pasos largos para llegar más lejos o más pronto, las palabras pocas y buenas, para hacer mejor el momento y olvidar que estábamos ahí por poco tiempo. Descubrí que estás un poco loco y que tienes la paz adentro, que te da calor por todo y que tienes la sonrisa tal como la recordaba el día que te conocí.
Cada día frío y tu no, cada lugar como nuevo y tú como un viejo amigo, la gente como todos y tú como nadie. Como cualquier día de la semana juntos y como todos nuestros días lejos... espero que la vida me de más oportunidades de encontrarte, en ciudades de sueños, llenas de aire como esa que soñé ayer... o en ciudades reales, pero pronto, porque amigos hay pocos y tiempo menos. A pie, o en tren... lo único que te pido es que me dejes el asiento que ve hacia el frente porque en el que ve hacia atrás me mareo, ¿te lo había dicho ya?
Te quise rápido y te querré siempre... Gracias.